Por Tita Hasbun — Publicista de Moda – tita.hasbun@gmail.com
Los grandes cambios que estamos viviendo en relación al acceso a la información han modificado radicalmente la forma de comunicarnos a nivel global. Hemos asistido a una revolución comunicacional sustentada en profundos cambios tecnológicos y económicos, que han dado como resultado el acceso libre a la información y la apertura de múltiples canales de interacción y consumo.
Vivimos entre una paradoja de interés y fascinante; “cuanta más información se produce y más acceso tenemos a ella, más complicado resulta discriminar la realidad de lo que no lo es” y pese a la velocidad a la que esta viaja para enterarnos desde lo más recóndito del planeta, la efectividad de la comunicación interpersonal se ha sacrificado siendo cada vez más distante entre los “homo sapiens”.
¿Comunicamos lo que somos? ¿Lo que aspiramos ser?
La comunicación es uno de los logros más grandes de la humanidad y no hay que ser un gran erudito para sencillamente maravillarnos con todo lo que se ha logrado al traspasar fronteras jamás imaginadas gracias a los avances tecnológicos.
Tenemos noticias casi al momento de cualquier acontecimiento, contamos con internet, correo electrónico, fax (ya en extinción), teleconferencias, celulares, disponemos de alternativas para chatear, programas y aplicaciones increíbles en donde la distancia ya no es barrera.
Aceptémoslo, nuestros días corren a la velocidad de los e-mails, chats, instagram, Vine, YouTube y mucho más. Nos convertimos en siameses de las redes sociales (que mejor nombre no podian tener “redes” para enredarnos!) el glamour de la tecnología nos seduce, los mil quinientos planes para “conectarnos” y los gurú de la publicidad nos cautivan para adquirir ese reciente modelo y como los caninos de Pavlov, soñamos despiertos (con chorro de baba y todo) con los dispositivos sensualosos que dicta la “última” tecnología, Con ellos, seremos bonitos, alcanzaremos el éxito y por si fuera poco, hasta conquistaremos narcisos y narcisas (tipo GQ y Vogue) y por supuesto, Kimosabi, seremos los envidiados llaneros y llaneras en este Oeste ahora version online!
El armagedón digital llegó para quedarse y defender su “statu quo” con poder y liderazgo, las aplicaciones y tropas inteligentes nos van dominando y a todo galope con su caballo de Troya asaltan el cerebelo, la masa gris y todo el engranaje de la azotea servirá ahora al Dios de los manuales y aplicaciones del 1-5: seleccione el artefacto, cargue, programe, déle a tal tecla (o slide) y confime que la operación esta hecha.
Nuestra vida en este nuevo formato digital HD es toda una proeza (y nosotros cada vez más en slow motion, artilugios novedosos y cada vez más chicos -en donde los dedos de la mano se hacen más grandes-. Se agiliza la vida (o se stressa?) y cualquier trámite se hace con un dedo (atrás van quedando los días de hacer filas y entre quejas conversar con el de al lado), ya no habrá que salir de casa para realizar algunas transacciones (por lo que no tendremos con quien compartir esa pena colectiva de los altos intereses y subidas de impuestos). Y ya nos darán nostalgia los días de compras y enterarnos de los chismes de fulana y perencejo pues ahora compramos online… Ja! Ir al cine sera cosa del pasado, ¿para qué movernos si con Netflix u otro sistema streaming o whatever ya vemos lo que se nos antoje? Claro como molusco en cama.
Triste sera para las madres (voy en este paquete), las que tenemos la magnífica idea de seguir tradiciones e ir los domingos a almorzar a un restaurant con la trulla de hijos y el marido, dizque para ponernos al día, cuando ya te quedas como una postalita pegada a tu silla ante la “mutis de los bípedos”, cada uno en su mundo, con su móvil inteligente haciendo de pulpo.
Sí, acepto que vivimos un tiempo web maravilloso, de plataforma en plataforma, ahora leemos en Ibook, nos comunicamos por whatssap, nos ubicamos y sabemos del pueblo por Facebook (aunque nos encontramos con muchas ridiculeces tambien), compartimos las payasadas por Instagram, lo que piensan los terrícolas por Twitter. Wow, Mc Luhan, ahora sí que la tecnología ha achicado esta aldea global!
Claro, es un presente y un futuro tan brillante que en este modo de vida adquirido ya se nos hace difícil y casi imposible estar sin computadoras, comunicaciones móviles y productos digitales, al estilo matrix… Mas sin ánimo de queja, solo digo que en esta guerra sin cuartel nos llevan como chichiguas (cometas) en banda, un forzado wiki-wiki (“rápido” como dicen los Hawaianos) y todos los días la tecnología se reinventa (se columpia como la moda cambiando constantemente) y pobre de aquel que no sepa meter ni el meñique en uno de los designios tecnológicos, ése dejará de contarse en el censo…
Amigos lectores sólo nos resta incluir el “mandato tecnólogico” en los votos matrimoniales o agregarlo también a la tabla de los 10 mandamientos cristianos (eso sí hay que enviarle un e-mail a Moisés al Paraíso y decirle que ahora son 11) y al tsunami digital decirle: Sí, ACEPTO!




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